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Viernes 16 de Abril de 2021

HEAT: herramienta de evaluación económica de la salud

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La falta de actividad física supone en la mayoría de las regiones del mundo un importante problema de salud pública, cuya solución no parece ser únicamente la adopción de campañas de promoción de la salud. El fomento de la movilidad activa (en bicicleta y a pie) para los desplazamientos diarios es una medida que resulta beneficiosa para toda la sociedad. Además de mejorar la salud individual mediante el ejercicio físico, la movilidad activa tiene efectos ambientales y sobre la salud pública positivos, sobre todo si la práctica de montar en bicicleta o caminar se realiza en sustitución de trayectos en coche, evitando así emisiones contaminantes y mejorando la calidad del aire que se respira. Además, los hábitos de caminar e ir en bicicleta pueden ser fácilmente integrados en las apretadas agendas de la vida cotidiana, por ejemplo, a modo de ejercicio en tiempo de ocio.

Herramienta de evaluación económica de la salud

La falta de actividad física supone en la mayoría de las regiones del mundo un importante problema de salud pública, cuya solución no parece ser únicamente la adopción de campañas de promoción de la salud. El fomento de la movilidad activa (en bicicleta y a pie) para los desplazamientos diarios es una medida que resulta beneficiosa para toda la sociedad. Además de mejorar la salud individual mediante el ejercicio físico, la movilidad activa tiene efectos ambientales y sobre la salud pública positivos, sobre todo si la práctica de montar en bicicleta o caminar se realiza en sustitución de trayectos en coche, evitando así emisiones contaminantes y mejorando la calidad del aire que se respira. Además, los hábitos de caminar e ir en bicicleta pueden ser fácilmente integrados en las apretadas agendas de la vida cotidiana, por ejemplo, a modo de ejercicio en tiempo de ocio.

Para planificar medidas y realizar políticas de fomento de la movilidad activa, tanto a nivel local como nacional, es necesario evaluar sus costes y beneficios (sanitarios, económicos, ambientales y sociales), algo para lo que los planificadores de transporte y otros grupos de interés rara vez tienen los medios adecuados a su alcance. En este contexto la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó en 2009 y ha ido actualizando periódicamente una herramienta de evaluación económica de la salud denominada HEAT para los desplazamientos en bicicleta y a pie. La herramienta permite realizar evaluaciones económicas de los efectos sanitarios asociados, respectivamente, al uso de la bicicleta y a la práctica de caminar.

La herramienta, basada en datos contrastados disponibles y en supuestos transparentes, pretende ayudar a contestar a preguntas como “Si X personas comienzan a andar/ir en bicicleta un total de Y veces al año, ¿cuál es el valor económico de las mejoras de la salud pública derivadas de la reducción de la mortalidad motivada por el aumento de la actividad física?”. Debido a la complejidad e incertidumbre que implica trabajar con morbilidad (individuos considerados enfermos), la herramienta HEAT se centra solamente en la mortalidad (individuos fallecidos) por todas sus causas.

Además, HEAT tiene también en cuenta los efectos sobre la salud de accidentes de tráfico y emisiones. La herramienta permite comparar escenarios entre sí y evaluar proyectos concretos mediante el uso de ratios coste-beneficio.

 

Una investigación de la organización benéfica británica “The Health Foundation”, basada en la herramienta HEAT, ha puesto de manifiesto la relación entre la calidad del transporte y la salud de Inglaterra. El análisis sugiere, entre otros, que, si los niveles de ejercicio aumentaran cada semana gracias a un cambio en la movilidad, en una combinación de solo 30 minutos de bicicleta y 30 minutos de andar, se produciría una reducción anual de unas 6.100 muertes en Inglaterra. Por otro lado, el análisis de la organización señala que, durante la vigencia de las restricciones de COVID-19, se ha producido un claro aumento de los desplazamientos a pie y en bicicleta.

 

Este mismo fenómeno se puede observar también en el territorio español. La red foral de vías ciclistas de Gipuzkoa ha registrado seis millones de viajes a pie y dos millones de viajes en bicicleta durante el pasado año, una cifra récord, según el Observatorio de la Bicicleta de Gipuzkoa. Según la Diputación Foral estas cifras superan en casi cuatro veces la subida media para el conjunto de la Unión Europea (8%), y triplican la registrada en Francia (10%). Uno de los factores responsables es la continua extensión de la red de vías de bici municipales y forales, y en gran parte también el cambio de hábitos relacionados con la pandemia del covid-19.

Desde el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, a través de sus dos herramientas estratégicas principales: la Agenda Urbana y la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030 (que en concreto incluye la implementación de la Estrategia Estatal por la Bicicleta) se potencia el papel de la movilidad ciclista y a pie en España. Las tendencias y nuevas pautas de movilidad tras la pandemia ofrecen además una oportunidad para asentar estos hábitos saludables en los desplazamientos cotidianos.